Esta es la historia de Abel, un muchacho que había orado mucho para que Dios le diera una esposa, el problema es que no aparecía y comenzó a desesperarse. Un día cuando estaba orando le dijo al Señor que ya no podía esperar más, que la chica que se arrodillara a su lado derecho en el altar el domingo, esa sería la que Él le daría por esposa. Así que ese domingo fue el primero que paso a arrodillarse al altar a esperar según él la respuesta del Señor. Cuando abrió los ojos se dio cuenta que la muchacha era Gloria, una linda joven pero gordita y nadie quería casarse con ella.
