miércoles, 12 de enero de 2011

EL FANTASMA DE CANTERVILLE

Mister Otis, un ministro de Estados Unidos de América, adquirió el castillo de Canterville, en Inglaterra, a pesar de ser advertido por todo el mundo que estaba embrujado. Efectivamente, todas las noches un fantasma se paseaba, y sus diferentes aspectos, a cual más espeluznante, habían logrado aterrorizar a los anteriores propietarios.

 

Pero la familia Otis, formada por el matrimonio y cuatro hijos, dos de los cuales, gemelos, eran gente práctica y tan materialista que hacían poco caso a las historias de fantasmas. De modo que, cuando una mancha de sangre apareció en la biblioteca se limitaron a limpiarla con un infalible quitamanchas.

 

En su primera aparición, el fantasma arrastraba unas ruidosas cadenas; mister Otis le saludó y le rogó encarecidamente que las engrasara para que no hicieran tanto ruido, y para ello le regaló un eficaz lubricante. El fantasma permaneció petrificado de indignación; tiró de rabia el frasco y huyó dando alaridos. Pero todavía le esperaba otra afrenta a su dignidad de fantasma: los gemelos le lanzaron una gruesa almohada en la cabeza. El fantasma no perdió mas tiempo corriendo por los pasillos y se desvaneció a través de la pared.

 

En su segunda y mas estrepitosa aparición, el fantasma recibió de los gemelos varios disparos de huesos, que efectuaron con sus cerbatanas, y mister Otis le amenazó con un revolver, al tiempo que le gritaba: "!Manos arriba!". De nuevo el fantasma lanzó un grito de furor, pero la señora Otis creyó que el grito se debía a que estaba indispuesto y le aconsejó tomar un jarabe de un prestigioso doctor.

 

Es decir, nadie hacía caso al fantasma, ni se asustaba con sus apariciones; éste no sólo no conseguía hacerles temblar, sino que, incluso, era atacado. Los gemelos lo martirizaron de tal modo que el fantasma acabó por sentirse aterrorizado y ya no se atrevió a salir de su escondite. Hasta que un día lo encontró la joven Virginia Otis y se compadeció de él. Y su amor permitió abrirle las puertas de la muerte para que pudiera descansar definitivamente en paz; pero antes regaló a virginia un fabuloso tesoro.

 

("fantasma" como sinónimo de pensamiento que causa temor)

 

CUANDO EL ALMA SUFRE EL CIUERPO ENFERMA
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